[El tablero del amor / Carles Barba] El cuarteto de Alejandría / Lawrence Durrell

[imagen : wikipedia]

Curiosamente en la década de los cincuenta varios escritores ingleses de relieve coincidieron en embarcarse en largos ciclos narrativos : Evelyn Waugh redactó la trilogía bélica Sword of honour ; Anthony Burgess, The long day wanes : the malayan trilogy ; y Anthony Powell, A dance to the music of the time. Ninguna de estas empresas sin embargo cosechó la fama de El cuarteto de Alejandría, cuyos cuatro tomos -Justine (1957), localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (1) ; Balthazar (1958), localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (2) ; Mountolive (1958), localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (3) y Clea (1960), localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (4)- consolidaron de golpe la reputación de su autor, Lawrence Durrell. Veinticinco años después de su primera publicación en España, Edhasa relanza la serie con la edición de momento de su volumen inaugural, Justine -localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (1).

Se impone una pregunta ineludible : ¿conserva hoy el Cuarteto -localizado también en su edición inglesa, The Alexandria Quartet, en la signatura NARRATIVA DUR ALE de biblioteca.etsit- la misma frescura y capacidad que nos transmitió antaño? Sí, sin duda, y con mucha más holgura que otra trilogía rompedora entonces en boga, The rosy crucifixion : sexus, plexus y nexus de Henry Miller, donde las proezas sexuales de los protagonistas hoy más bien nos hacen sonreir como ante un número de circo. En Lawrence Durrell en cambio las escenas eróticas tienen en general una fuerza turbadora, y si en algún lugar su muscolosa prosa ha podido marchitarse algo es cuando se interna en consideraciones sobre el gnosticismo y las filosofías herméticas.

Justine -localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (1)- en cualquier caso se devora en la actualidad con la misma emoción afiebrada con que parece haber estado elaborada. Recordemos las premisas de su trama : un escritor retirado a una solitaria isla de las Cícladas se decide a recapitular sus recuerdos de una anterior estancia en Alejandría, donde una relación con una seductora hija de la ciudad lo ha dejado marcado a fuego. La novela es doblemente la evocación de la metrópolis y de su hetaira, y el narrador (en primera persona, desdeñando la cronología y ayudándose de otros testimonios) se sumerge de cabeza en aquel periodo de vivencias exacerbadas, y trata de decantar la naturaleza del amor-pasión, sus paradojas, la energía sobrehumana que inyecta y la estela de destrucción que siembra tras de sí.

Originalidad indiscutible de Durrell : remarcar en todo momento que Alejandría no es un mero telón, se filtra en el tuétano de sus habitantes, los induce a obrar, dicta sus pensamientos y está detrás de sus acoplamientos. Y si tuviera que sucedernos… ¿qué dirías?, le dice Justine al narrador en la playa de Borg El Arab, cuando ella comprende en sus venas que la atracción que le lleve hacia él está por encima de su voluntad y que no hay más remedio que satisfacerla. Y es que, como no se cansan de repetir los íntimos de esta femme fatale judía -Balthazar, Clea, su primer marido Jacob Arnauti-, la rapidez con que ella pasa de un hombre a otro no la delata como a una ninfómana incorregible sino como una buscadora de una vida plena que se le escapa, y de la que espera una revelación integradora que pueda dar un sentido a sus actos.

Por lo demás también la pasión imparable subvierte la escala de valores y referencias del narrador-profesor, y altera la percepción del hábitat en el que está inscrito. Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes, constata. Y Alejandría, con sus puertos, arrabales, chirriantes tranvías y cafés cosmopolitas, se le va desplegando en el recuerdo desde su retiro en las Cícladas, confundida con las figuras de Justine y Nessim, Balthazar y Melissa; en suma, interpenetrándose en las carnaduras de las personas a las que ha amado con una especie de fatalidad irremisible.

El hechizo imperecedero de Justine, localizado en biblioteca.etsit en la signatura NARRATIVA DUR ALE (1), extensible a los tomos siguientes, localizados en biblioteca.etsit en las signaturas NARRATIVA DUR ALE (2), NARRATIVA DUR ALE (3) y NARRATIVA DUR ALE (4), se alimenta sobre todo del ímpetu elegíaco y sensual con que Durrell conjura este confín del Mediterráneo oriental. Los recuerdos que pone en la pluma de su escritor se amontonan así en una poética pleamar de flujos y reflujos, olores, sabores y colores y, al trasluz de este lujoso y decadente escenario, vemos con toda nitidez a Afrodita disponiendo implacablemente su tablero del amor.

El tablero del amor, de Carles Barba fue publicado en el suplemento Culturas de La Vanguardia [la vanguardia] el 3 de marzo de 2004.

Obras de Lawrence Durrell disponibles en biblioteca.etsit, con indicación de su localización en estantes :

El cuarteto de Alejandría. 1, Justine (2007) / Lawrence Durrell ; traducción de Aurora Bernárdez | NARRATIVA DUR ALE (1).

El cuarteto de Alejandría. 2, Balthazar (2010) / Lawrence Durrell ; traducción de Aurora Bernárdez | NARRATIVA DUR ALE (2).

El cuarteto de Alejandría. 3, Mountolive (2010) / Lawrence Durrell ; traducción de Santiago Ferrari | NARRATIVA DUR ALE (3).

El cuarteto de Alejandría. 4, Clea (2010) / Lawrence Durrell ; traducción de Matilde Horne | NARRATIVA DUR ALE (4).

The Alexandria quartet (1968) / Lawrence Durrell | NARRATIVA DUR ALE.

The black book (1977) / Lawrence Durrell | NARRATIVA DUR BLA.

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